La Innovación Sistemática: Distracción o Salvación

Al implementar nuestro programa de Gestión de la Innovación, nuestros coaches motivan a los participantes a que presenten propuestas para iniciativas que de alguna manera "innoven" un proceso, un servicio, o un producto en la empresa. De esta forma, estas iniciativas entran en un ciclo de innovación colaborativo en el cual los integrantes de su equipo e incluso otros departamentos pueden participar. A algunos directivos les inquieta que un proceso de innovación colectivo como este pueda distraer a los empleados de sus tareas "normales". ¿Se puede intervenir en la innovación continua sin perjudicar el proceso productivo directo?

Hemos demostrado que con una gestión correcta e integral, el proceso de innovación supone una dedicación mínima de tiempo, no solo genera iniciativas relevantes con resultados concretos, sino que también fomenta el desarrollo cohesivo de una cultura corporativa proactiva y responsable que forja fuertes lazos de confianza entre sus integrantes, y por ende las bases para responder con aplomo, conocimiento, y rapidez a cualquier situación. Esto más que una distracción podría suponer en un momento dado la salvación de la empresa.

Hay tres claves para el éxito:

La primera es que la alta directiva de la empresa comprenda y apoye la implementación de dicho sistema. Sin este apoyo, es difícil conseguir la continuidad necesaria para lograr cerrar un ciclo completo y así obtener los beneficios de la transformación para poder continuar. Esto es absolutamente vital ya que la innovación, como hemos dicho en otros artículos, tiene un carácter inminentemente estratégico, no solo por lo que significa la innovación en si misma, sino también por el hecho de que el éxito de ésta implica el desarrollo continuo y consciente de una cultura corporativa cada vez más comprometida.

La segunda clave es la "gestión correcta e integral" del proceso. Por eso, y como hemos insistido en otros artículos publicados en este blog, es vital tener un conocimiento profundo de los procesos críticos de la empresa y sus stakeholders, así como de los sistemas (informáticos o no) de gestión ya existentes para poder integrar la gestión de la innovación de forma fluida incorporando en un principio a los participantes principales y después al resto.

La tercera clave Para que la gestión de la innovación sea continua en el día a día de la empresa, no se puede depender únicamente de la intervención de coaches externos. La empresa debe tener su propio coach, o los directivos deben incorporar técnicas de coaching en su gestión. Para ello, varios de nuestros coaches asociados imparten diversos tipos de programas formativos para aquellos directivos que quieran incorporar el coaching en su técnica de gestión.

Javier Muñoz
justaction.com