Recientemente el International Coaching Federation (ICF) me invitó a dar una charla que titulé "El Coaching en la Gestión Continua de Culturas Corporativas Innovadoras". Esta fue una excelente oportunidad para poner en perspectiva la importancia que tiene el rol del coach en el desarrollo de culturas innovadoras precursoras de nuevas soluciones para enfrentar los muchos retos que tanto países desarrollados como emergentes tienen que afrontar.
En la coyuntura en la que vivimos actualmente en España, así como en muchos otros países, nos enfrentamos a grandes retos a corto y mediano plazo: Tenemos que reinventarnos y crear nuevas fuentes de generación de riqueza, manteniendo sanas las que ya hemos desarrollado, pero ahora en un marco responsable con el medio ambiente, y con la mira puesta en la necesidad inexorable de cambiar nuestro paradigma energético actual a uno que sea sostenible.
Las empresas y los consumidores cada vez somos más vulnerables a los riesgos que conllevan la volatilidad y la creciente incertidumbre de un paradigma centrado en hidrocarburos, por lo que llegará el momento en que éste dejará de ser factible como base para un proceso de crecimiento y bienestar. Este es uno de los retos más importantes jamás enfrentados por la humanidad, porque tiene, a diferencia de otras ocasiones, un carácter global que a todos nos atañe por igual. Todos somos parte del problema, y todos tendremos que ser necesariamente parte de la solución. Por lo tanto, la innovación no es un lujo sino una necesidad que está en el seno de esta transformación. Las sociedades más innovadoras y conscientes de este reto serán las nuevas potencias económicas.
La charla y por ende este artículo se centran en la innovación como proceso cotidiano de mejora continua donde TODOS los integrantes de una organización pueden participar en dicho proceso. Nuestro enfoque no se centra en un mero proceso de adopción de nuevas herramientas o tecnologías avanzadas, sino en algo mucho más fundamental: Para innovar lo prioritario es la ACTITUD y la disposición que tengan las personas. Una actitud proactiva, responsable, comprometida nos permitirá prestar atención a los retos y las oportunidades para innovar. ¿Cómo logramos tener esta actitud?
Siendo el desarrollo de la actitud el epicentro de la innovación queda en evidencia la gran importancia que tiene el coaching en dicho proceso, como apoyo clave en el desarrollo proactivo y consciente de una cultura innovadora y productiva. Pretendemos transmitirle al empresario, al ciudadano, así como a los mismos coaches, el valor estratégico que tiene el ejercicio del coaching si es aplicado proactivamente con ese fin transformativo con miras a la productividad sostenible.
Por tanto, el coaching para la innovación no puede ser una disciplina AISLADA, debe de ser innovadora en si misma, y debe tener una intención integrada con otras actividades de gestión y desarrollo corporativo para crear sinergias coherentes alineadas con la misión, los objetivos, y los retos específicos de cada organización. A mi modo de ver, tenemos una gran responsabilidad como coaches, si consideramos el impacto que tendrán nuestras intervenciones en el desarrollo de la actitud innovadora, y por ende en las soluciones que todos colectivamente tenemos que crear para transformarnos y continuar prosperando.
Desde Just Action, le damos las gracias al ICF por permitirnos enseñarles la aplicación de las diversas herramientas innovadoras que cualquier coach ya puede utilizar para el desarrollo de esta ACTITUD innovadora, de forma integral con las ya complejas tecnologías de gestión que típicamente se pueden encontrar en la empresa moderna.